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Camavinga, de pasado y presente imperfectos a futuro condicional

Eduardo Camavinga entró en el minuto 62 y fue expulsado en el 86' en la vuelta de los cuartos de final de la Champions League. Muchas voces del madridismo, incluido Álvaro Arbeloa, señalaron a Slavko Vincic como culpable. Pero, forofismos aparte, el francés se lo puso fácil al árbitro esloveno.

Se ha hablado mucho sobre si el colegiado sabía o no que estaba amonestado, pero el que tenía que tenerlo presente era el propio jugador, que se arriesgó a ver la segunda por pérdida de tiempo. Y no es la primera vez que el centrocampista comete un error así. De hecho, ya le pasó ante el Arsenal en la pasada edición, cuando, por desplazar una pelota, fue expulsado por doble amarilla.

En su pasado imperfecto, también rezan los fallos ante el Mallorca, cuando perdió la marca a Morlanes en el primer tanto de los baleares; o en el encuentro frente al Girona, partido en el que protagonizó varias pérdidas de balón en acciones no forzadas. Firmó cuatro pérdidas en estos dos encuentros, mientras que fueron cinco contra el Bayern. Recientemente, llegó a 10 frente al Elche y a siete en Champions ante el Benfica.

La roja ante el Bayern (hay que recordar que la primera amarilla fue tras un error de posicionamiento que le llevó a cometer el agarrón a Musiala) supone una continuidad negativa en un jugador del que se esperaba más. Su energía, sin embargo, nunca ha terminado de ser canalizada, además de tratarse de un rol sin demasiada definición. Ni cumple en tareas de inicio de jugada, con una técnica muy mejorable, ni ha demostrado una gran inteligencia ni eficiencia en la destrucción de juego rival.

En caída libre

Todo estos ingredientes hacen pensar en un plato amargo de cara al futuro. Con Aurélien Tchouaméni asentado en el papel de pivote, los servicios de Camavinga son más prescindibles que nunca en la plantilla. En esta se esperan cambios, sobre todo relacionados con la posición de mediocentro organizador, y puede ser que su perfil no encaje en los planes futuros del Real Madrid. Es esta la gran condición para su continuidad: si los 'merengues' logran fortalecer la medular, su presencia estará más que en entredicho.

Este curso, ha disputado 37 partidos, con 21 titularidades. Es, hasta ahora, su peor dato en onces iniciales desde su segunda temporada en el club blanco. El galo llegó a los 39 partidos de inicio en la 2022-23, bajó a 32 en el curso siguiente y ya se quedó solo en 22 el pasado año. La disminución de minutos también ha sido notable: sumó 3.551 hace tres temporadas, bajó a 2.810' en la 2022-23, apenas superó los 2.000' en la pasada y, en esta, lleva 1.968'.

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