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EXCLUSIVA: Darijo Srna, sobre el Shakhtar, Arda Turan y estar con Ucrania "hasta el final"

Srna también comparte su opinión sobre la prometedora carrera como entrenador de Arda Turan, el secreto que se esconde tras la aparentemente interminable cantera de jugadores de talla mundial de Croacia y por qué, a pesar de que su familia está en Londres y el viaje dura hasta 20 horas, él no lo haría de otra manera.

Después de dar tanto al Shakhtar como jugador y capitán, ¿fue difícil la transición al puesto de director deportivo?

"No tuve demasiados problemas para hacer ese cambio, porque seguí trabajando en mi club. Para mí, es más que un club. Es mi familia futbolística. Por supuesto, a veces se echa de menos la adrenalina del campo y de los aficionados, pero hay que entender cuándo es el momento de parar, y es muy importante elegir el momento adecuado. Creo que encontré el perfecto.

Después de retirarme, me convertí en segundo entrenador de Luís Castro y, al cabo de un año, en director deportivo. Fui dando los pasos necesarios. Aún soy joven y sigo aprendiendo. Pero debo mencionarlo: me convertí en director deportivo durante la guerra, y créeme, no es fácil. No eres sólo un director deportivo. A veces, eres padre, madre, hermana, hermano, tío, todo. Durante la guerra, es difícil concentrarse en el trabajo".

¿Le resultó difícil reclutar jugadores y convencerlos para que llegaran al Shakhtar?

"Al principio, sí. Fichamos a Castilho, de Venezuela, y a Gio(Giorgi Gocholeishvili), de Georgia. No nos centramos inmediatamente en jugadores brasileños, porque era una época muy dura. Pero poco a poco, a medida que nos adaptábamos a la realidad de la guerra, empezamos a fichar brasileños de nuevo: Pedrinho, Kevin, Marlon, Alisson, Isaque y otros. Mientras tanto, también vendimos muchos jugadores".

¿Ganar trofeos y competir en Europa sigue siendo el principal reto del Shakhtar?

"Incluso después de perder a 14 jugadores, jugamos la Liga de Campeones y lo hicimos muy bien. Empatamos contra el Real Madrid en los últimos segundos. Ganamos al RB Leipzig, y con (Marino) Pusic, al Barcelona. Representamos al fútbol ucraniano en la competición europea, y eso es muy importante para nosotros".

¿Qué cambió con la llegada de Arda Turan, fue difícil incorporarlo como entrenador?

"Conocía a Arda Turan de mi época de jugador, pero no teníamos una conexión personal. Al igual que con los jugadores, siempre mantenemos una lista de entrenadores potenciales, y buscamos a los jóvenes, ambiciosos y con hambre. Es difícil traer a un entrenador 'acabado' al Shakhtar.

Si nos fijamos en nuestra historia como entrenadores, (Paulo) Fonseca no tenía mucha experiencia cuando llegó, (Roberto) De Zerbi tenía algo, y Pusic y (Igor) Jovicevic tenían experiencia, pero tampoco eran productos acabados. Todos crecieron enormemente con nosotros. Arda es igual.

Empezamos a seguir su trabajo en la Primera división turca, e hizo un trabajo increíble. Consiguió el ascenso desde la Segunda división y se quedó a tres o cuatro puntos de clasificarse para Europa. Fue un resultado histórico. No nos asustan los entrenadores jóvenes y ambiciosos".

¿Y qué cambió en el vestuario?

"En primer lugar, aceptó venir inmediatamente. En tiempos de guerra, eso es muy importante. Lo mismo ocurrió con Jovicevic y Pusic antes que él; ambos dijeron que sí de inmediato. Comprendieron la situación: sí, hay guerra, pero también comprendieron a qué tipo de club se unían.

Arda dijo que sí inmediatamente. Después hablamos en profundidad de fútbol, tuvimos dos reuniones antes de firmar el contrato, y nuestro director general, Sergey, y yo volamos a Estambul y firmamos el acuerdo en un día. Después de eso, me llamó todos los días para preguntarme por los jugadores: dónde estaban, cómo se relacionaban entre ellos. Quería empezar de inmediato. Es joven, pero tiene cualidades para tener un futuro muy brillante como entrenador".

Usted ha trabajado con muchos entrenadores de primera fila. ¿Dónde ve a Arda Turan en los próximos años? ¿Puede llegar a una de las cinco mejores ligas?

"Si nos fijamos en todos los entrenadores que han pasado por el Shakhtar, todos ascendieron. Luís Castro se fue al Botafogo, Pusic está ahora en el Al Jazira con grandes resultados, Jovicevic se fue a Catar, luego a Arabia y después al Ludogorets. De Zerbi se fue al Brighton, Fonseca a la Roma. No sólo formamos jugadores, también formamos entrenadores.

Con Arda, estoy seguro de que tendrá un futuro increíble. Pero primero tenemos mucho trabajo que hacer juntos en el Shakhtar, y vamos paso a paso".

En la final de la Copa de la UEFA de 2009, usted fue nombrado "Jugador del Partido". ¿Cómo recuerda ese momento?

"Ganar un trofeo europeo con el Shakhtar... Llegué en 2003, y ganamos en 2009. Fue algo increíble para el fútbol ucraniano y para todo el país. Después de aquello, construimos un equipo increíble en el Donbas Arena. Pero luego, por culpa de Rusia, lo perdimos todo, a partir de 2014. Nuestro estadio, nuestro campo de entrenamiento, nuestra casa, nuestros aficionados.

Pero seguimos vivos gracias a nuestro presidente, Rinat Akhmetov. Para él, el fútbol no es un negocio: es amor, emoción, adrenalina. Este año se cumplen 30 años de su llegada a la presidencia del Shakhtar. No hay muchos presidentes como él en el mundo. Es realmente único".

Hablemos de los jugadores brasileños: ¿cómo llegaron por primera vez al Shakhtar, y tiene usted allí una operación especial de ojeadores?

"Ese proceso comenzó en 2003 y 2004. El primero fue Brandao, luego Matusalem, del Brescia. Enseguida nos dimos cuenta de que nos iba muy bien con jugadores brasileños. La estrategia estaba clara: una estructura defensiva ucraniana y europea, un centro del campo mixto y un estilo brasileño en ataque. Lo hemos mantenido desde 2004 hasta hoy.

Todos nuestros jugadores brasileños han jugado en grandes clubes. Fernandinho, Fred, Willian, Douglas Costa. Algunos de ellos siguen jugando al más alto nivel".

¿Le resultó difícil conseguir que se adaptaran al fútbol ucraniano y europeo?

"Para ellos no es fácil venir al Shakhtar, pero conocen la historia. Siempre les digo: hablad con (Alex) Teixeira, hablad con Fernandinho, hablad con Willian, hablad con nuestros exjugadores, y obtendréis la mejor información. Ellos te dirán: 'Tienes que ir allí'.

El Shakhtar es ese puente entre Brasil y los grandes clubes europeos, junto al Benfica, el Ajax y el Oporto. Por desgracia, ahora no tenemos el lujo del tiempo. Antes podíamos esperar: Willian tuvo casi un año para adaptarse, Fernandinho ocho meses.

Ahora compramos jugadores con 18 años y los metemos directamente en el equipo. Isaque, por ejemplo, tiene 18 años y ya ha marcado cinco o seis goles. Por un lado, es un riesgo, pero dadas las circunstancias -la guerra, los fondos limitados, el tiempo limitado- no tienes elección".

¿Cómo fue negociar el traspaso de Georgiy Sudakov al Benfica?

"No fue difícil, porque tenemos una buena relación con el Benfica. Ellos compraron a (Anatolii) Trubin y Sudakov; también querían a Kevin, y nosotros les compramos a Pedrinho. Tenemos una excelente relación con su anterior presidente y con Rui Costa en la actualidad. Pero tenían que saber que debían pagar una cantidad adecuada por el número 10 del Shakhtar".

¿Hubo también clubes de la Premier League interesados?

"Sí, estuvimos muy cerca de clubes italianos e ingleses también. Sudakov es un gran talento".

¿Podría Artem Bondarenko seguir un camino similar?

"Posiblemente. Ahora mismo nos encontramos en una situación difícil: muchos viajes, muchos jugadores lesionados. Pero tenemos una plantilla muy profunda y fuerte en el centro del campo, y ahora mismo no estamos notando las ausencias. Si nos fijamos en esta temporada en toda Europa, se dice que es uno de los peores años para las lesiones en dos décadas. Y hay que tener en cuenta que viajamos entre 15 y 16 horas para jugar en casa. Eso tiene un coste físico y mental. Pasar de un estadio con 36.000 espectadores a otro con 4.000 o 5.000 es un reto mental. Pero estamos construyendo esa mentalidad".

Echando la vista atrás, ¿qué impresión le causó el traspaso de Mykhailo Mudryk al Chelsea?

"Mucha gente dijo que no valía el dinero. Eso no es cierto. ¿Por qué iba a pagar tanto el Chelsea por él? ¿Por qué lo quería el Arsenal? ¿Por qué lo quería toda Europa? El problema es que llegó al Chelsea durante uno de sus periodos más difíciles en 25 años.

Cuando alguien paga 70 millones de euros por ti, espera milagros, pero el fútbol no funciona así. Se pueden encontrar muchos ejemplos: Isak en el Newcastle, Grealish... Podría enumerar muchos. Todavía es un jugador joven. Antes del Chelsea había jugado quizá 10 o 12 partidos de Liga de Campeones".

¿Cómo es posible que Croacia siga produciendo tantos talentos? ¿Cuál es el secreto?

"Tenemos algo... No estoy seguro de lo que es, pero tenemos algo. Una población de 3,5 millones de habitantes y, sin embargo, somos fuertes en casi todos los deportes. A mí y a (Ivan) Rakitic nos preguntan siempre lo mismo. No hay una fórmula secreta. Tenemos hambre. Somos de la calle. No tenemos un centro nacional de entrenamiento ni estadios de primer nivel, pero tenemos carácter y mentalidad".

¿Ve similitudes entre el fútbol croata y el ucraniano?

"Hay comparaciones. Cuando jugaba en el Hajduk Split, lo hacía por casi nada. Tenía un sueldo, pero mi sueño era simplemente jugar en el Hajduk. No me importaba el dinero. Hoy en día, los jugadores reciben en Croacia un dinero importante que a menudo no podrían conseguir en Europa en aquella etapa. Para mí, eso no es bueno. Los clubes croatas deben vivir de sus academias, como el Oporto. Por supuesto, también se necesitan jugadores extranjeros, pero hay que centrarse primero en el talento croata".

¿Cuál ha sido la negociación más dura de su carrera hasta ahora como director deportivo?

"Nuestro director general, Sergey, se ocupa de la mayor parte de la parte contractual. Mi papel se centra más en la persona. Quiero conocer al jugador antes de firmar. Hablo directamente con él, a veces con sus padres, con su agente. Hago un análisis en profundidad para minimizar el riesgo. Pero aún así se cometen errores.

A veces un jugador no se adapta mental o personalmente a un nuevo país. Eso forma parte del fútbol, de la vida. La gente dice que el Shakhtar es un gran club porque gastamos 50 o 60 millones de euros, pero también vendemos jugadores por 140 millones. Compramos jugadores de 18 años y los formamos. Ése es el modelo".

¿Cómo ve el papel de los agentes en el fútbol profesional actual?

"Seré sincero, no me gustan la mayoría. Tengo algunos a los que respeto, y se lo digo directamente: 'Estás luchando por ti mismo, no por el jugador'. Eso está mal. Hay que luchar por el jugador. Hoy en día, el fútbol es puro negocio; los agentes a veces piden más en comisiones que lo que gana el jugador en salario. No es ningún secreto. No me gusta ese tipo de relación. Y, según mi experiencia, cuando un agente presiona demasiado y no para de cambiar las cifras, el traspaso rara vez sale bien".

Por último, ¿dónde ve a Darijo Srna dentro de cinco o 10 años?

"Si le pregunta a mi mujer y a mis hijos, dirían que en casa, junto al mar. Pero mi mujer supo desde el primer día que no puedo vivir sin el fútbol. De momento, estoy aquí y soy feliz. Mi familia vive en Londres desde hace seis años, y siempre que tengo tres días libres, voy a verlos. Cuando las negociaciones y los viajes lo permiten, siempre estamos juntos.

"Ese apoyo lo es todo, sobre todo ahora, cuando el viaje de Londres hasta aquí puede durar 17, 18 o incluso 20 horas, dependiendo de la situación fronteriza. No es nada como antes, cuando había tres vuelos diarios y podía estar en Heathrow en menos de tres horas. Pero entienden lo que este club significa para mí. Estaré con este club hasta el final. Y estaré con Ucrania hasta el final".

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