La segunda semana de competencia internacional volvió a exponer las limitaciones del fútbol peruano a nivel de clubes. Entre la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, el balance fue mayoritariamente negativo: cuatro derrotas en cinco presentaciones y apenas una victoria que, aunque valiosa, no alcanza para maquillar un panorama preocupante.
En la Copa Libertadores, el golpe más cercano lo sufrió Universitario de Deportes en el Estadio Monumental. El equipo crema cayó ante Coquimbo Unido en un partido en el que tuvo pasajes de dominio, pero careció de eficacia en los metros finales. La derrota no solo complica sus aspiraciones en el grupo, sino que también deja cuestionamientos sobre su capacidad para sostener resultados en casa, una deuda recurrente en torneos internacionales recientes.
Tampoco fue favorable la jornada para el Cusco F.C., que visitó a Estudiantes de La Plata. El cuadro cusqueño mostró carácter y compitió durante largos tramos del encuentro, pero terminó cediendo por 2-1. La sensación que dejó fue ambivalente: por un lado, la actitud para no resignarse; por otro, la dificultad para traducir ese esfuerzo en puntos, especialmente ante rivales de mayor jerarquía.
El caso de Sporting Cristal merece un párrafo aparte. En su visita al Palmeiras en Brasil, los celestes cayeron por 2-1 en un partido marcado por la polémica. Un penalti sancionado a instancias del VAR inclinó la balanza a favor del conjunto brasileño, generando reclamos e indignación. Más allá del fallo arbitral, Cristal volvió a dejar la impresión de que compite, pero no le alcanza. La reiteración de este patrón comienza a pesar en la confianza del equipo.
Sonrisas en Cusco
En la Copa Sudamericana, la historia no fue muy distinta. Alianza Atlético no pudo en su visita a América de Cali y sumó una nueva derrota que lo relega en la tabla de su grupo. El cuadro norteño mostró orden en algunos pasajes, pero terminó siendo superado por la intensidad y el oficio del rival colombiano.
La única sonrisa peruana llegó desde Cusco. Cienciano se impuso con autoridad por 2-0 sobre Puerto Cabello y no solo consiguió su primer triunfo, sino que se posicionó como líder de su grupo. El 'Papá' fue efectivo, sólido en defensa y contundente en ataque, una combinación que escaseó en el resto de representantes nacionales. Su rendimiento invita al optimismo, aunque todavía queda camino por recorrer.
El balance general es claro: el fútbol peruano sigue en deuda en el plano internacional. Más allá de actuaciones dignas o partidos disputados, los resultados son los que marcan la pauta, y estos continúan siendo esquivos. La brecha competitiva, lejos de acortarse, parece mantenerse. La excepción del Club Cienciano demuestra que es posible competir, pero también subraya que aún es un esfuerzo aislado en medio de un contexto adverso.