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Valverde recupera su brillo

El problema de Federico Valverde en el Real Madrid es que es a la vez el mejor lateral derecho y el mejor centrocampista de su equipo. Además, no tiene el don de la ubicuidad, y eso plantea serios problemas a Álvaro Arbeloa.

El técnico salvó a su club del abatimiento colocando al uruguayo de nuevo en el centro del campo. Un gol en el último suspiro contra el Celta , un tanto de ruptura contra el Elche, un 2-1 contrael Atlético en Liga y un brillante triplete contra el Manchester City en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones: Valverde ha suplido las ausencias de Jude Bellingham y Kylian Mbappé en cuanto a juego y resultados. El primer beneficiado ha sido Trent Alexander-Arnold, que ha jugado en el lateral derecho a falta de algo mejor que hacer dado el estado físico de Dani Carvajal, que probablemente no jugará el Mundial si las cosas siguen como están. Sin embargo, perder calidad en esta posición es mucho menos perjudicial que en el centro del campo.

Una presencia que lo cambia todo

En las últimas salidas del Madrid, Arbeloa ha optado por un 4-4-2, lo que nunca es una buena señal desde el punto de vista táctico cuando el sistema básico es el 4-3-3. La lesión de Bellingham en el muslo le obligó a ello. Las dificultades para presionar juntos y cuadrar el campo volvieron a demostrarse en Mallorca, conEduardo Camavinga perdiendo el marcaje y Antonio Rüdiger absolutamente solo para lidiar con Vedat Muriqi y Manu Morlanes, que llegó como una flor para ajustar a Andriy Lunin. Un jugador estuvo ausente por sanción: Valverde. El partido en Baleares demostró una tendencia clara: sin su número 8, el Real Madrid tendió claramente a jugar por la izquierda, lo que creó poca incertidumbre a la defensa balear.

El charrua es tanto más indispensable cuanto que nadie fue capaz de sustituirle durante su etapa en el lateral derecho. Su volumen de juego y su impacto son la clave del éxito merengue. Al final, no hay nada nuevo bajo el sol. Ningún otro jugador de la plantilla reúne tantas cualidades, por no hablar de su liderazgo. Situado más arriba en el campo, se convierte en un delantero más, en un papel de box-to-box que a Bellingham le ha costado asumir en los últimos 18 meses, tras una primera parte atronadora en España. El inglés reaparece poco a poco, jugando un cuarto de hora contra el Atlético y media hora contra el Mallorca, pero aún parece lejos de ser considerado titular contra el Bayern, aunque la juventud de Thiago Pitarch podría ser una desventaja a la hora de enfrentarse a los favoritos de la competición.

Este partido de ida de cuartos de final depara otro escollo: las tarjetas amarillas. Aurelien Tchouaméni tendría que quedarse sin ver más tarjetas amarillas, lo que obligaría a Arbeloa a replegar a Valverde en defensa y limitar la influencia ofensiva de su centrocampista derecho. Una eventualidad que el Real Madrid está decidido a evitar.

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