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La Real Sociedad se gusta en casa frente a un Levante muy superado (2-0)

Por calidad, localía y un buen puñado de motivos más, era de esperar que el conjunto de casa llevara la iniciativa. Sin embargo, el desenlace de la temporada se va acercando y los equipos más necesitados, sobre todo aquellos que están ubicados actualmente en la zona roja, no pueden ya especular. Incluso en escenarios hostiles -entiéndase el término a nivel de dificultad-, fiarlo todo al empate es una mala decisión.

Solo 40 segundos tardó Mikel Oyarzabal en avisar: control orientado de maestro y remate a gol para probar a un exigido Mathew Ryan que reaccionó como buenamente pudo y mandó el balón a córner. Declaración de intenciones, qué duda cabe. Luego, el internacional español se alió con Gonçalo Guedes y, al contrario que antes, golpeó de primeras. Superado el guardameta australiano, solo el poste evitó el tanto de los blanquiazules.

Ander Barrenetxea, ángel y demonio en escasos instantes, mucho antes de sufrir una lesión y abandonar el verde: jugada sensacional con dos caños y tarjeta amarilla por un enganchón con Manu Sánchez. Creció la tensión a partir de entonces y, sobre todo, a raíz de una fuerte entrada de Matías Moreno sobre Jon Aramburu, en esta ocasión sin sanción alguna. En apenas un cuarto de hora, Muñiz Ruiz había mostrado ya tres amonestaciones. Se nota que hay mucho en juego.

El Levante, contra las cuerdas

Oyarzabal, alma mater de la Real Sociedad, volvió a quedarse muy cerca del 1-0 con una internada hasta línea de fondo. La picadita del capitán acabó frustrándola un defensa visitante en otra embestida de los donostiarras, que fueron ganando terreno hasta someter al contrario a base de ritmo y combinaciones de calidad. El resultado gafas duró hasta el tanto de Martín, excelso en el salto y efectivo con la testa a puerta vacía mientras Mathew se quejaba de una falta en el área pequeña (30').

Por parte de los granotas, solo un buen intento de Kareem Tunde, un envío cruzado que Álex Remiro rechazó con una espectacular estirada para demostrar que no es casualidad que lleve años entre los favoritos de Luis de la Fuente. Después, cuando ya se acercaba el tiempo de descanso, Víctor García cometió un grosero error que casi le cuesta otro chicharro a su equipo, pero al portugués con pasado en Valencia le faltó puntería.

Y al fin, la sentencia

Sin cambiar el dibujo, Luís Castro hizo una doble modificación: Alan Matturro y Pablo Martínez, los elegidos. No mejoraron los suyos, pues la Real estuvo a punto de ampliar la renta hasta dos veces: con un gran tiro de Carlos Soler y mediante un remate al larguero de Luka Sucic. Parecía cuestión de tiempo que los donostiarras sentenciaran el choque, pero el corto marcador dejaba con vida a los valencianos, que hubieran firmado el punto con sangre y sudor.

Carlos Espí reclamó pena máxima por una falta de Sergio Gómez dentro del área. El ex del Manchester City, al límite, sacó el esférico y dejó en nada las protestas del inspirado ariete. Los locales lamentaron después un nuevo contratiempo físico, el de Duje Caleta-Car, reemplazado por Aritz Elustondo. Pésima noticia para un plantel que ya tiene en el dique seco a Igor Zubeldia, una incógnita de cara a la cita contra el Atlético en La Cartuja.

Otra mala salida de Ryan, muy despistado durante todo el encuentro, casi se traduce en el 2-0. De forma prácticamente inmediata, Guedes tiró de fantasía con recursos que ya son marca de la casa y estrelló el cuero en el travesaño, que tembló durante un buen rato. Y como en la mítica novela de García Márquez, 'Crónica de una muerte anunciada', finalmente fue Brais, ingresado desde el banquillo, quien anotó a placer a pase de Pablo Marín y acabó con las opciones de Levante.

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