Con una plaza en Wembley en juego para dos equipos de la Premier League (PL) que atraviesan dificultades, no sorprendió ver a ambos conjuntos salir con mucha energía en los primeros minutos.
Noah Okafor fue el primero en avisar, obligando a Alphonse Areola a estirarse al máximo para evitar el gol. Esto permitió al West Ham salir rápido a la contra y forzar una intervención aún mejor de Lucas Perri, que evitó el tanto de Valentín Castellanos. Perri estaba siendo protagonista en la portería del Leeds y poco después tuvo que estar atento para desviar un potente disparo cruzado de Jarrod Bowen.
Esas paradas cobraron aún más importancia cuando, a mitad de la primera parte, el Leeds se adelantó. El equipo de Daniel Farke culminó una gran jugada colectiva con Ao Tanaka, que se hizo hueco en el área y marcó con un disparo desviado que entró tras golpear el larguero y pasar por Axel Disasi.
Los whites pudieron haber ampliado su ventaja poco después, cuando una contra rapidísima dejó a Anton Stach solo ante el portero, pero una gran mano de Areola evitó el segundo tanto visitante.
Un Nuno Espírito Santo, visiblemente molesto, realizó dos cambios ofensivos en el descanso, pero fueron dos de sus hombres de confianza quienes generaron la primera ocasión clara del West Ham en la segunda parte. Adama Traoré puso un centro envenenado que Valentín Castellanos remató de cabeza al poste.
Esa ocasión desperdiciada le costó caro a los hammers, ya que Max Kilman cometió un torpe penalti sobre Brenden Aaronson dentro del área, permitiendo que Dominic Calvert-Lewin transformara la pena máxima.
Con el tiempo agotándose, una genialidad de Wilfried Gnonto a centro-disparo de Jayden Bogle se marchó rozando el poste, y esa ocasión fallada resultó determinante.
Matheus Fernandes marcó lo que parecía ser solo el gol del honor, permitiendo a los 9.000 aficionados desplazados del Leeds saborear, por primera vez en una generación, el pase a semifinales de la FA Cup. Sin embargo, el partido dio un giro inesperado en el sexto minuto del descuento, cuando un centro de Traoré fue rematado por Disasi con la bota a la altura de la cabeza. El tanto fue validado tras la revisión del VAR y el encuentro se fue a la prórroga.
El tiempo extra comenzó de forma frenética. Castellanos pareció adelantar a los hammers a los dos minutos, pero el gol fue anulado por un fuera de juego muy ajustado. Instantes después, Tomáš Souček evitó bajo palos el gol de James Justin en la otra portería.
La presión del West Ham fue asfixiante por momentos y el balón volvió a entrar en la portería antes del descanso de la prórroga, cuando Pablo marcó tras un disparo al palo de Bowen. Pero, de nuevo, el fuera de juego frustró la celebración local.
La segunda parte de la prórroga fue mucho más tranquila, destacando sobre todo la lesión de Areola, que obligó a los hammers a dar el debut en el primer equipo a Finlay Herrick, quien tuvo que asumir el protagonismo en la tanda de penaltis.
Herrick logró detener el lanzamiento de Joël Piroe, pero los fallos de Bowen y Pablo permitieron que Pascal Struijk sellara el pase del Leeds a Wembley con el quinto penalti, logrando así el billete a semifinales por primera vez desde 1957.