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Los errores de los porteros le pasan factura a Millonarios

La temporada de Millonarios FC ha estado marcada por una preocupación constante: la fragilidad en el arco. Lo que debía ser una posición de experiencia y seguridad terminó convirtiéndose en uno de los principales dolores de cabeza para el cuerpo técnico y la hinchada. Tanto Diego Novoa como Guillermo de Amores han protagonizado errores determinantes que afectaron resultados clave en la Liga BetPlay y en competencias internacionales. La irregularidad bajo los tres palos terminó debilitando la confianza de un equipo que nunca logró consolidar estabilidad defensiva.

Novoa despierta dudas

El caso de Novoa ha sido especialmente llamativo porque inició el semestre como el arquero con mayor continuidad y liderazgo dentro del plantel. Sin embargo, sus actuaciones estuvieron acompañadas de equivocaciones puntuales que costaron goles importantes. Uno de los episodios más recordados ocurrió en el empate frente a São Paulo por Copa Sudamericana, cuando dejó escapar un remate de media distancia que terminó dentro del arco. El propio guardameta reconoció públicamente su responsabilidad y pidió disculpas a la afición después del partido. Además, su semestre también estuvo condicionado por sanciones disciplinarias, como la suspensión de seis fechas impuesta por Dimayor tras incidentes en Tunja, lo que afectó la continuidad del equipo en un momento decisivo

De Amores tampoco soluciona

Por el lado de De Amores, la situación tampoco fue mejor. El arquero uruguayo llegó con expectativa de convertirse en solución, pero terminó envuelto en críticas por errores en partidos definitivos. Uno de los más graves ocurrió frente a Alianza Valledupar, cuando no logró controlar un balón detenido y permitió un rebote que terminó en gol rival. Esa jugada golpeó emocionalmente al equipo y fue señalada como uno de los factores de la eliminación de Millonarios de los cuadrangulares. La falta de seguridad aérea y las dudas en salidas rápidas hicieron que parte de la hinchada perdiera rápidamente la paciencia con el guardameta.

El problema no solo radica en los errores individuales, sino en la sensación general de inseguridad que transmite la portería azul. Cada fallo aumentó la presión mediática y emocional sobre ambos arqueros, generando un ambiente de desconfianza alrededor del equipo. Incluso medios deportivos colombianos aseguran que la dirigencia ya analiza una renovación profunda en esa posición para el segundo semestre de 2026. El hecho de que varios cuerpos técnicos hayan pasado por el club sin encontrar una solución definitiva demuestra que la crisis del arco se volvió estructural.

La reacción de los aficionados en redes sociales y foros deportivos también evidencia el desgaste de la relación entre la hinchada y los arqueros. En comunidades de discusión sobre fútbol colombiano abundan críticas hacia De Amores y cuestionamientos al manejo deportivo del club. Algunos aficionados consideran que Millonarios perdió puntos decisivos por errores evitables, mientras otros creen que la dirigencia falló al no reforzar adecuadamente la posición desde temporadas anteriores. Aunque también hubo momentos puntuales de reconocimiento, especialmente hacia De Amores en algunos amistosos de inicio de año, el balance general terminó siendo negativo.

En conclusión, la temporada de Millonarios dejó claro que el arco necesita una reestructuración urgente. Ni Novoa ni De Amores lograron brindar la tranquilidad necesaria para sostener un proyecto competitivo, y sus errores terminaron influyendo directamente en la eliminación del equipo de varios objetivos importantes. La presión ahora recae sobre la dirigencia y el cuerpo técnico, que deberán decidir si mantienen la confianza en alguno de los actuales porteros o si buscan un nuevo guardameta capaz de devolverle seguridad a uno de los clubes más grandes del fútbol colombiano.

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