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Cómo Raya se forjó en Inglaterra hasta convertirse en leyenda del Arsenal

Mismo nombre, mismo club, pero un estilo completamente diferente. Según las estadísticas, solo ha cometido un error en toda la temporada que ha terminado en gol. Además, no se ha perdido ni un solo minuto.

También se ha beneficiado mucho del estilo defensivo y la disciplina del equipo, cualidades que su compatriota, Mikel Arteta, destaca constantemente.

En esos 37 partidos, ha promediado solo 1,6 paradas por encuentro, la cifra más baja de toda la Premier League.

Por ejemplo, el lunes ante el Burnley no tuvo que realizar ni una sola parada: el Arsenal es también el único equipo que no ha recibido ni un solo penalti en toda la temporada.

Esto recuerda mucho al Chelsea de José Mourinho y a Cech (uno de los predecesores de Raya en la portería del Arsenal), que todavía mantiene el récord histórico de porterías a cero en una temporada de Liga (24 en 35 partidos) en la 2004/05.

Él tampoco tenía mucho trabajo, lo que, según sus propias palabras, hacía aún más difícil mantener la concentración y rendir al máximo en los momentos clave.

"Y esa es precisamente la gran virtud de Raya. Realiza una parada espectacular en el momento clave, cuando más se necesita, no cuando vas ganando 3-0. Eso es exactamente lo que se espera de un portero", afirmó el legendario defensa gunner Nigel Winterburn en una entrevista con Flashscore.

No se equivoca respecto a los resultados. De las 25 victorias de los Gunners, 14 han sido por un solo gol de diferencia y ocho por el 'resultado Mourinho' de 1-0 (en las últimas cuatro jornadas, el Arsenal ha ganado tres veces así).

Raya también destaca por cómo organiza la defensa. A diferencia de muchos de sus compatriotas, no tiene ningún problema con el inglés.

"Aprendí que nada es gratis"

De hecho, lleva casi media vida en Inglaterra. Poco antes de cumplir 17 años, dejó su Barcelona natal y, gracias a un acuerdo entre su club de entonces, el Cornellà, y el Blackburn, puso rumbo a Inglaterra.

Allí fue cedido al modesto Southport, y en la quinta división, David tuvo un duro bautismo en el fútbol sénior.

"Aprendí que nada es gratis. En Blackburn, siendo joven, me lo daban todo hecho, pero aquí me di cuenta de que tenía que valerme por mí mismo. Una gran lección, me abrió los ojos", recuerda en una entrevista para la web oficial del Arsenal.

De hecho, él mismo pidió esa cesión, porque sentía que jugar en el equipo juvenil no era suficiente. "Desde pequeño, sabía lo que quería conseguir y lo que quería hacer. Eso era muy importante", explica.

El portero, que no es especialmente alto (184 cm), tuvo un inicio complicado. En sus primeros cuatro partidos con Southport encajó nueve goles, pero no se vino abajo.

En los siguientes seis encuentros, dejó su portería a cero en cuatro ocasiones y ayudó al equipo a alcanzar la tercera ronda de la FA Cup. "Nos eliminó el Derby County por 1-0, con un penalti en el último minuto", cuenta.

En cualquier caso, la puerta de la portería del Blackburn se le abrió; el club lo recuperó antes de acabar la temporada y, desde el año siguiente, fue el número uno. Gracias a su experiencia en las categorías inferiores, también asimiló las particularidades del fútbol británico más puro.

"En cada córner, en cada falta, recibía un codazo en cualquier parte del cuerpo", describe.

Y no solo codazos. En un partido ante el West Bromwich en 2018, recibió tal golpe en la nariz con el pie de un rival que se le rompieron todos los huesos. No podía respirar, le pusieron una mascarilla de oxígeno en el propio campo y, tras ser trasladado al hospital, los médicos comprobaron que la lesión era tan grave que un fragmento óseo casi le presionaba el cráneo.

"Antes dependía de mis reflejos"

Además, sufrió una gran hinchazón y daños en la cara. Terminó la temporada jugando con una máscara protectora (a diferencia de Cech, podía quitársela) y, tras la campaña, los cirujanos plásticos le reconstruyeron la nariz. La operación cambió tanto su aspecto que los aficionados no lo reconocen en fotos antiguas.

Le costó mucho adaptarse a los duelos aéreos, pero su fichaje por el Brentford le ayudó mucho en ese aspecto y asegura que progresó enormemente. El mérito es del entonces entrenador de porteros del club, Iñaki Caña, quien fue clave en ese fichaje.

Ambos catalanes de origen, se hicieron amigos y el portero después siguió al técnico hasta el Arsenal.

"Cambié mucho bajo su dirección. Antes dependía de mis reflejos y esperaba en la línea una parada milagrosa. Él me enseñó a ser más proactivo y evitar los disparos antes de que se produzcan. Eso significa salir a por los centros", explica Raya.

Con 30 años, ha empezado a prepararse para ser entrenador. Ya tiene la licencia UEFA B general y está estudiando para obtener la específica de porteros. Ahora, tras conquistar el título, ha confirmado su estatus como uno de los mejoresdel mundo.

Pero en un aspecto no ha tenido suerte. Unai Simón lleva tiempo siendo el número uno de la selección, y D. Raya solo ha jugado 12 partidos con España. Así que el nuevo campeón de la Premier verá los partidos del Mundial desde el banquillo...

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