Todo indicaba que el descenso del FC Metz se haría oficial esta noche. Con nueve puntos de desventaja respecto a la plaza de promoción y una diferencia de goles desastrosa, el destino del club lorenés estaba prácticamente sellado. Salvo que lograra vencer al Mónaco, que necesitaba ganar para volver a meterse de lleno en la pelea por la Liga de Campeones.
Con Paul Pogba por fin como titular, el Mónaco intentó instalarse rápidamente en campo rival. Sin embargo, el conjunto monegasco pronto bajó el ritmo y buscó generar peligro sobre todo a balón parado. El partido no era nada entretenido, el Metz jugaba con sus armas, pero no generaba verdadero peligro. Se notaba que los jugadores del Mónaco querían poner a Pogba cómodo, dándole muchos balones.
La mejor ocasión llegó cuando Simon Adingra lanzó un contragolpe fulminante hacia Maghnes Akliouche, que se olvidó de dos compañeros y remató desviado. Poco después, Jessy Deminguet, asistido por Gauthier Hein, cabeceó rozando el palo (minuto 29). El Mónaco empezó a jugar como un aspirante a Europa y aumentó la presión al máximo. Pero todo era demasiado desordenado, algo que se reflejó en que al descanso no hubo ni un solo disparo a puerta. Se esperaba más en la segunda parte (0-0).
Se acabó para el Metz
Y no tardó en llegar la acción tras el descanso, en menos de cuatro minutos. Un tiro libre lateral de Gauthier Hein y Jessy Deminguet se elevó para desviar la trayectoria y sorprender a Lukáš Hrádecký, haciendo estallar Saint-Symphorien (minuto 49).
Herido en su orgullo, el Mónaco se lanzó al ataque y generó varias ocasiones de peligro, pero sin acierto. Sébastien Pocognoli movió el banquillo y el efecto fue casi inmediato: el goleador providencial Folarin Balogun, bien ubicado en el área, logró girarse y batió a Pape Sy.
El partido entró en una fase de locura. Tras un encontronazo con Gauthier Hein, Benjamin Stambouli aprovechó el desconcierto en la defensa para probar suerte y rozó el poste (minuto 72). El Mónaco empezó a replegarse y sufrió las embestidas del Metz, una situación que llegó al límite cuando Hein, omnipresente, cabeceó al palo (minuto 80) y luego estuvo a punto de marcar tras un centro-chut.
Ocasiones desperdiciadas que terminaron saliendo muy caras. Bastó un contragolpe, un centro inmediato de Caio Henrique para que Ansu Fati batiera a Pape Sy y enterrara definitivamente las esperanzas del Metz, que ya es oficialmente equipo de Ligue 2. Otra vez. Victoria 1-2 para el Mónaco, que ha sufrido, pero sigue soñando con la Liga de Campeones.