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La primera final de Liga MX entre dos entrenadores mexicanos tras más de una década

La Liguilla del Clausura 2026 ha regalado un cúmulo de emociones constantes y vibrantes desde el primer momento. La culminación del torneo, que arranca este jueves entre Pumas y Cruz Azul, promete seguir el mismo tono establecido durante toda la fase final, con un aditamento nacionalista: será la primera final entre dos entrenadores mexicanos en más de una década. 

Lo hecho por Efraín Juárez y Joel Huiqui no ha pasado desapercibido entre la afición mexicana. Con estilos y formas de ser dispares, intentarán hacer prevalecer los colores que supieron defender en fuerzas básicas y en su debut en primera división. Un aspecto emocional que ha inflado el pecho de Pumas y Cruz Azul por igual. 

Una espera de 13 años

La última vez que la Liga MX vio una final entre dos directores mexicanos fue en el Clausura 2013, con Cruz Azul también como protagonista, enfrentando a un América que quedaría en la memoria de su gente por lo ocurrido en esa serie definitoria. En los banquillos estaban Guillermo Vázquez Jr., por el lado cementero, y Miguel Herrera, dirigiendo al cuadro azulcrema. 

Aquella final quedó, sin duda, como una de las más emocionantes en la historia del fútbol mexicano gracias a una remontada americanista que logró llevar el partido de vuelta hasta penales, bajo una intensa lluvia sobre la cancha del Estadio Azteca que enmarco una épica para el cuadro azulcrema, mientras que la gente cementera tuvo que soportar la agonía de quedarse en la orilla por enésima ocasión. 

Dos estilos frente a frente

Como en aquella final, el fútbol mexicano volverá a ver cómo dos personalidades distintas entre sí se miden en busca del título del Clausura 2016. Por un lado, Joel Huiqui sigue en búsqueda de que la propia directiva del Cruz Azul deje de verlo como un simple entrenador interino y pueda recibir el apoyo necesario para consolidarse como entrenador del equipo. 

El excentral del cuadro cementero ha causado gran impresión por la forma tan simple y relajada de compartir los conceptos de su idea de juego, tanto con sus jugadores, como con sus dirigidos. El invicto de cinco partidos desde que llegó de manera sorpresiva al cargo ha envalentonado al propio Huiqui como a su afición, que anhela la décima estrella en su historia. 

Mientras tanto, Pumas se ha dejado arropar por la atrayente personalidad de Efraín Juárez. El canterano universitario es dueño de sí mismo a tal grado de controlar la narrativa por días después de cada conferencia de prensa que otorga a los medios de comunicación. Esa forma de ahuyentar o intentar apartar la presión de sus jugadores ha surgido efecto. 

En cancha, los futbolistas del Club Universidad también han sacado provecho del concepto de juego que Juárez ha dejado claro en el tiempo que lleva en el equipo. Con la premisa de ser inteligentes antes que cualquier otra cosa, estos Pumas han demostrado incluso saber sufrir en la búsqueda del título. 

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