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Manotazo del Villarreal a un Levante que ve más cerca el descenso (5-1)

Centro de datos del Villarreal-Levante

El equipo dirigido por Marcelino García Toral es uno de los que puede afrontar el tramo final de la temporada con más calma, más si cabe ahora que las matemáticas también cuadran. La envidiable y relajada situación de su rival podía dar algo de esperanza al cuadro granota, capaz de sumar en siete de sus ocho compromisos anteriores. Enfrente, sin embargo, estaba una de las plantillas de mayor nivel de la categoría, y eso nunca es de recibo.

Gerard Moreno fue el primero en intentarlo, con un tiro desviado, y Santi Comesaña lo buscó también con un zapatazo a la escuadra que resonó en todo el estadio. El soberbio inicio de los groguets no tuvo recompensa hasta poco antes del descanso, después de haber protagonizado un buen puñado de ataques de todas las formas posibles. Incluso en una jugada de pizarra, Georges Mikautadze estuvo a punto de adelantar a los suyos.

La peor noticia para los visitantes no era el sentimiento de inferioridad, sino la lesión de un Carlos Álvarez obligado a pedir el cambio. Y está por ver si vuelve a competir en lo que resta de curso porque se retiró del verde con mucho dolor en su tobillo, lo que provocó la entrada prematura de Iker Losada. Y en una acción intrascendente en el minuto 38, Matías Moreno hizo un pase fallido a Mathew Ryan que acabó en las botas del georgiano con pasado en Lyon, que batió con facilidad al meta.

Del susto a la manita

Luís Castro realizó una segunda modificación al descanso: la entrada del jovencísimo Kareem Tunde, que apenas estuvo un rato sobre el verde porque cayó en desgracia pasada la hora de juego. Antes de que eso ocurriera, el Levante había igualado gracias a un testarazo certero de Carlos Espí y el cuadro local había respondido a través del talento de Alberto Moleiro, que condujo desde fuera hacia dentro para colocar el esférico en el palo largo (62').

Balón al espacio a Pépé y pase de la muerte a un Mikautadze que no falló a la hora de certificar el 3-1, lo que tumbó las aspiraciones de un plantel que va agotando su crédito. Tanto Roger Brugué, que estrelló el cuero en la madera, como Etta Eyong, de vuelta a la que fue su casa, pudieron recortar distancias. Finalmente, el recién ingresado Tajon Buchanan puso fin al suspense con un brutal trallazo, antes de que Nicolas Pépé completara la manita con una gran definición (5-1).

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