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La Roma hace oficial la destitución de Ranieri, gana Gasperini

En el duelo al estilo "Highlander" de "sólo puede quedar uno" entre Ranieri y Gasperini, ha salido vencedor el actual entrenador, que ha recibido la confianza de los Friedkin, a pesar de la gran estima que la propiedad tenía por el asesor.

Sin embargo, el ultimátum de Gasperini no dejó margen de maniobra. Ahora, la relación entre el ex técnico romano y la entidad giallorossa ha llegado a su fin.

El comunicado oficial del club:

El club desea agradecer a Claudio su importanteq contribución a la Roma.

Ha dirigido al equipo en un momento muy complicado y siempre estaremos agradecidos por su esfuerzo. Mirando al futuro, nuestra dirección es clara. El club es sólido, con un liderazgo fuerte y una visión bien definida. La AS Roma siempre estará por encima de todo.

Confiamos plenamente en el camino que nos espera bajo la dirección técnica de Gian Piero Gasperini, con el objetivo compartido de crecer, mejorar y lograr resultados a la altura de nuestra historia.

Claudio Ranieri dejará así el cargo de senior advisor que ocupaba desde el inicio de la temporada, con una relación directa y privilegiada con la propiedad estadounidense. Junto a él también saldrá el director deportivo Massara, elegido y respaldado por Ranieri, con quien Gasperini nunca ha tenido sintonía en materia de fichajes, quejándose en varias ocasiones, incluso públicamente, de las incorporaciones, sobre todo de las que no se concretaron en estos meses.

La ruptura entre Ranieri y Gasperini —que llegó a Trigoria tras nueve años en la Atalanta— se ha producido en varios frentes: desde las diferencias de criterio en el mercado de fichajes hasta las tensiones sobre el cuerpo médico y los plazos de recuperación de las lesiones, siendo el último caso el del brasileño Wesley. 

Sin embargo, el punto de no retorno fueron las duras críticas de Ranieri hacia el entrenador en la víspera del partido ante el Pisa, donde además admitió que el actual técnico habría sido la tercera o cuarta opción, y que la decisión final fue tomada por la propiedad y no por él.

Una ruptura, una declaración muy fría que Gasperini prefirió no comentar en ese momento, pero que hizo notar durante las reuniones con la propiedad.

Tanto que se llegó al ultimátum. La herida fue tan profunda, que ni siquiera se dirigieron la palabra en las comidas del club, y no hubo posibilidad de reconciliación.

El gran beneficiado de esta situación es Gasperini, que con un contrato de tres años se ve reforzado en su papel y tendrá más libertad en las decisiones técnicas y de mercado. El técnico se dispone así a ejercer en la Roma ese rol de plenipotenciario que ya tuvo en la Atalanta. Para Ranieri, en cambio, se habla de un posible futuro en el Club Italia de la Figc.

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