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El Sevilla se mete en un gran lío en las Viñas del Oviedo (1-0)

Centro de datos del Oviedo-Sevilla

Los profesionales siempre hablan de los pequeños detalles que deciden partidos decisivos, de angustias y de nervios, ante rivales directos. Un momento de inspiración, un despiste del contrario y ya tienes tu objetivo conseguido. Lo de la inspiración fue de Fede Viñas. Lo de la concesión, o concesiones, de Nianzou. La consecuencia, un triunfo vital de los carbayones ante los nervionenses para seguir soñando con la permanencia que aún tienen, eso sí, muy lejos. 

De este modo podría resumirse la primera parte en el Tartiere. Un Sevilla que, sin dominar en exceso, llegó más a los dominios de Aarón Escandell, aunque sin inquietarle lo más mínimo ante la mala puntería de Akor Adams o del citado Nianzou. El central sevillista sería clave en lo ocurrido en el partido. Primero, por no dirigir bien un remate de cabeza cuando se había quedado solo en el área asturiana. E inmediatamente después, en la suya, por perder la marca de Fede Viñas en otro córner, dejando rematar solo al uruguayo, quien aprovechó para firmar el 1-0. 

No contento con esa mala acción, Nianzou vio la roja después de dormirse, fallar en un control y cazar a Viñas cuando era el último defensor. Dejó al Sevilla en inferioridad desde el minuto 37 y teniendo que remontar. Palabras mayores. Y eso que habían sido los de Luis García, en su estreno en el banquillo andaluz, los que habían pedido la expulsión de Viñas por un fuerte pisotón a Sow en el inicio del encuentro.

Intentó Luis García cambiar su planteamiento para la segunda parte dando minutos a Manu Bueno y a Castrín por Sow y Carmona. Pero el Oviedo tenía claro que debía aprovechar su superioridad numérica. Perdonó con Dani Calvo, también con una buena asociación a la que no llegó por poco Nacho Vidal. No consiguió su objetivo de doblar su ventaja en esos primeros minutos de la reanudación, pero tenía hundido al enemigo, sin dejarle pasar del centro del campo. 

Con la situación bajo control, a 20 minutos del final, Almada metió en el campo a Santi Cazorla. Y lo primero que se le ocurrió al genio de 41 años fue un remate que sacó de puños con algún apuro Odysseas. Esa intervención animó a sus compañeros, especialmente a un activo Vargas que se dejó el alma para lograr el empate. Pero el suizo no estuvo bien acompañado en ataque y sólo a balón parado o en una acción ya a la desesperada de Ejuke logró acercarse a Escandell. Demasiado poco para soñar con rescatar un punto. 

Sueña el Oviedo con el milagro con este triunfo, que lo deja a siete puntos del Sevilla, precisamente el que marca la permanencia en Primera división. 

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