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Colombia y los ajustes pendientes tras la caída con Croacia

Las sensaciones que ha dejado el último partido de la selección Colombia no son positivas. Croacia dominó el manejo de un choque que terminó por 2-1 favorable a los europeos. El gol tempranero de un Jhon Arias (2') que parece reencontrarse con su estado de gracia tras volver al Brasileirao no ha impedido una caída que despierta varias dudas. 

La primera de ellas, como ha ocurrido en las recientes semanas, ronda en torno al estado físico de James Rodríguez. El volante creativo colombiano no ha evidenciado su mejor versión ante Croacia. Ha sufrido ante el marcaje que le impuso el entrenador y no ha tenido una influencia destacada a la hora de repartir juego. 

Croacia empata rápido

Croacia empató el partido rápidamente. Un remate lejano de Vuskovic (6') que rozó en Lucumí puso el 1-1. Poco pudo hacer Camilo Vargas en aquella intervensión. 

Colombia, minutos más tarde, tuvo una de las más claras del partido: Luis Suárez, de enorme presente con el Sporting de Lisboa, falló una bajo el arco rival. El delantero no pudo encajar un pase perfecto desde la banda izquierda. 

La ley del fútbol: el que no los hace, los ve hacer. 

Croacia la aplicó en una de sus fortalezas: el balón parado. 

Es cierto que Camilo Vargas ha tenido una mala salida. Los errores del arquero casi siempre pesan más que los errores de cualquier otro jugador. 

Además del fallo de Vargas, Matanovic recibió solo, sin marca, en el segundo palo y definió a placer para anotar el 2-1 definitivo. 

Falta de juego

El sistema que propuso Croacia tenía un punto de partida: evitar el juego y la circulación de Colombia, la gran virtud del combinado cafetero. 

Colombia, con el balón en sus pies, muchas veces no era lo suficientemente profundo como para generar peligro. La razón fue esa línea de cinco defensores croatas, más los cuatro centrocampistas, que se encargaron, de una manera muy disciplinada, de impedir el manejo cómodo de la pelota. 

Francia, que también es una selección muy disciplinada, impone un 'rock and roll' similar al del Liverpool de Klopp en su época: impera el caos por delante de cualquier factor. 

Ante la incomodidad, el primer ajuste de Colombia es manejar mejor los tiempos. Si se debe jugar directo, se juega directo. Los sistemas están para recibir variaciones. Es justo y lógico morir con una idea, pero en un Mundial los equipos se preparan y analizan. 

Ajustar esa incomodidad y manejar mejor el ritmo de los partidos contra rivales físicos y roñosos es una tarea esencial para tener éxito. 

 

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